
Vi el brillo del televisor
Director: Jane Schoenbrun.
La cinematografía, como el arte en general, si logra conectar con su espectador, logra desprender en ellos diversas emociones o sentimientos. No recuerdo la última vez que una película me dejará anonadado y con un sentimiento de genuina melancolía. A lo largo de mi vida he visto varios coming of age, que no pasan de que yo diga: «¡Qué bonito!», «así fue mi adolescencia» o «eso me pasó a mí». Aquí fue un tanto abrumador.


Lejos de que la cinta te habla sobre los 90s, el mundo análogo con el que crecimos, lo utiliza para contarnos una historia sobre el crecimiento, el sentido de pertenencia y la madurez, pero de una manera fantástica y sutil.
Es gracias a su estética, que me parece preciosa, la utilización de la luz neón, los colores y las tomas simétricas que nos remontan realmente a nuestra niñez o adolescencia, logra una retrospectiva sobre, ¿adónde vamos o si vamos por el buen camino? ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Cuáles son mis logros o cuáles mis fracasos? Utilizar la metáfora sobre la influencia de la televisión en las personas que amamos verla, la vuelve un tanto perturbadora, pero es como algo que no queremos darnos cuenta, nos da pavor.
Es de esas películas que hacen que me dé de topes en la cabeza por dos razones: primero por verla de manera anacrónica. Y segunda, porque haya pasado sin pena ni gloria. Para mí, entra en las obras de A24 y vaya que son varias.
⭐⭐⭐⭐




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