
Director: Steven Spielberg.
«SPIELBERG REGRESA A SU ZONA DE CONFORT Y AÚN ASI SIGUE ENCANTANDO».
¿Se le puede reprochar algo a este veterano director? Quizá no, el señor ha dirigido casi todos los géneros: cine bélico con, la que creo que es su obra maestra, ‘La lista de Schindler’; cine musical con el remake de ‘West side story’; drama con ‘Los Fabelman’ y ‘Puente de espías’ y hasta un thriller con ‘The post’. Y ya es por demás comentar, que la ciencia ficción es su fuerte y este año regresa a su género predilecto.
Seria errático si nos ponemos a comparar las cintas anteriores de ese género con la película en cuestión, porque Spielberg va evolucionando, con el paso del tiempo, en ciertos aspectos.
La película se puede analizar partiendo de dos vertientes y es que el guion permitió eso. No sé qué tan favorable sea creer que la ciencia ficción debe de ir de la mano con la acción. Por un lado es una película bella, un bálsamo para el corazón, Spielberg nos dice que la humanidad ya ha perdido su empatía, tanto con animales, la naturaleza y entre las relaciones impersonales entre los humanos. Las escenas donde les leen la mente, son conmovedoras, es ahí dónde se nota el amor con el que está hecha el largometraje.
Se le nota, no la maestría, el doctorado sobre cine y toda la experiencia a la hora de agarrar la cámara par scontsr las historias, tiene unos paneos hermosos, así como tomas, que aunque pequeñas, son disfrutables para la retina.
La segunda de vertiente es el infortunio. El cgi no le favorece, es un disparo al pie que siendo Spielberg, se le vaya eso de la manos y no tiene justificación, ya que en cintas anteriores se ven más creíbles, no sé qué pasó.
Las escenas de acción están metidas con calzador y entiendo que decir que están exageradas, es algo absurdo siendo que es una cinta sobre extraterrestres, pero es que no tienen un por qué, parece que están por cumplir un capricho. Y recordemos la cinta ‘Arrival’, del director Dennis Villeneuve, que va de una historia similar. En ella no utiliza escenas de acción, sino lo contrario, se adentra más en la teoría que en la práctica y funciona. Si el director se hubiera ido por este último camino, estaríamos ante su segunda obra maestra.
El final es la cumbre de lo que vengo hablando. El último encuadre es perfecto, no había otra manera de terminar esta cinta, que me recuerda a la intriga que me dejó ‘Mártires’, del director Pascal Laugier, donde nos deja con una tremenda incógnita. Aún con esto, la secuencia completa me cuesta trabajo comprarla y más por el horrendo cgi.
Al final es una película, en lo general, muy buena, que si se hubiera arriesgado a no darle paso a la complacencia, solo para que el respetable no se duerma en las butacas, sería perfecto. No es la mejor del director, pero si de las más sobresalientes de su filmografía. Algo que me dice que Jaime Maussan la va a amar.
⭐⭐⭐1/2.






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