En el camino
Director: David Pablos.


«UN RETRATO DE UN NICHO DEL QUE NOS HACEMOS DE LA VISTA GORDA, PERO SI EXISTE Y ES ALGO MUY HUMANO».

Lo dije alguna vez. Es curioso que cuándo se hace buen cine mexicano, la mayoría de las veces, se tiene que hablar de la desgracia o el contexto social (no del que nos enorgullece) para poder lograrlo, de otra manera no. Me refiero a que se muestra la probreza y el narcotráfico, parecen dos estandartes que siempre van a funcionar para que vean bien una producción o, mínimo, la volteen a ver.

Hay excepciones, claro está, un ejemplo de ello tenemos a ‘Tótem’ y ‘Tercera llamada’, un drama y una comedia que ningún momento toca un tema de alguno de los mencianodos. Lo que nos lleva a reducir dos tipos de cine: el de narco y comedias baratas.

En esta ocasión, David Pablos, el cual tiene una buena trayectoria como director y guionista, regresa con otra película sobre la homosexualidad y tal vez estemos ante su obra maestra, porque a diferencia de la anterior (El baile de los 41) esta no es pretenciosa y hasta cierto punto morbosa, todo lo contrario.



Es una cinta que nos habla no solo sobre el amor, sino de la compañía y las conexiones humanas, más allá de lo sexual, es una mirada las personas que se necesitan para hacer más llevadero el camino.

Un road movie bien logrado, que nos adentra a un mundo no muy explorado, y su desenvolvimiento, lo que la hace aún más interesante. Una metáfora sobre la vida y de como las personas llegan a las nuestras, para enseñarnos algo, unas se quedan, pero otras se van.

El final, es de los actos de amor más bellos y dolorosos que he visto en el cine nacional y, quizá, del cine en general.

No es perfecta, porque tiene algo que no me agradó. En mi pensar, es muy hermética en su línea dramática, nunca se adentra en los temas, parece que es un buffet, muy rico, pero que solo dan muestras de los platillos. Creo que le faltó un par de minutos, todo se siente muy apresurado.

Peca lo mismo de las producciones experimentales, el contratar gente que no es profesional dentro de la actuación, es bueno y malo. Hay producciones que en vez de hacer casting, agarran a las personas del tema a contar, en este caso a los traileros y la gente que vive en las carreteras, los cuales se ven exagerados o con nulo talento para la actuación, esto le da naturalidad, pero en otras ocasiones, como aquí, te sacan un poco de la historia y es que se notan, en sus palabras y expresiones, las instrucciones que se les dan para decir los diálogos. Peor que robotizados.

Al final es una película que enseña una historia que es más que real, pero nadie acepta por prejuicios o miedo al rechazo. Si tendríamos que responder a: ¿cuál es la mejor película sobre la homosexualidad mexicana? Podría ser esta, aunque abre un debate.
⭐⭐⭐1/2.

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