
Pasajero
Director: Harry Lighton.
«UN GENUINO REFLEJO SOBRE LAS RELACIONES QUE SON COMO ACUERDOS, QUE ANTE UNOS OJOS PUEDEN SER INACEPTABLES».
El cine, como todos sabemos, es un enfoque y/o percepción de la realidad, que los artistas (este caso directores o guionistas) plasman su juicio ante una situación. Dicho lo anterior, Lighton logra una cinta incómoda para unos tantos que tiene un estilo de amar más convencional, pero también hay otros que no tienen tabúes.
El largometraje nos habla sobre la sumisión, el aceptar cualquier cosa con tal de ser amado. Aunque nos parezca extraño, lo que sucede en el guion, existe y es una forma de amar. Pone bajo la lupa un tanto el síndrome de Estocolmo y el jugueteo de roles.
Lo grandioso de la cinta, y es lo que más aplaudo, es que ante tan escandalosa trama, es muy sutil. El director se las ingenia para no mostrarla con morbosidad, aunque parezca lo contrario, es más naturalista. Y hablando de la dirección, me agrada la forma tan nula que te dan el contexto, pues el cineasta no trata al público como tonto, regala la línea dramática a cuenta gotas. Un ejemplo de ello, son las personalidades de los personajes, que en tan solo cinco minutos, ya sabes su vida diaria, su forma de pensar y hasta la catarsis que tendrán.
Diría que no hay nada malo en la cinta, pero la perfección no existe. En lo que a mí respecta, me hubiese gustado un poco más de historia de la tribu urbana «cabezas rapadas», muy interesante allá en Londres, y su conexión con esta práctica. Saber un poco más sobre el desenvolvimiento del personaje de Skargård en esta tribu.
Al final es una cinta que muestra la psique de los dos protagonistas y su irreverente relación, que no sé si se deba aprobar, pero si aceptar.
⭐⭐⭐⭐





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