El diablo viste a la moda 2
Director: David Frankel.

«COMO UN COHETE QUE DESPEGA BIEN, PERO A LA MITAD SE VA POR EL CAMINO CONOCIDO, EL CAMINO FÁCIL».

Estaba temoroso, con una tremenda incertidumbre de lo que harían con esta película, por lo que se puede justificar mi escepticismo. Y es que la cinta de hace 20 años cierra bien y si, es una comedia de fórmula, pero que su elenco y guion, la hacían sobresaliente hasta volverla icónica. No solo eso, también era muy redonda y respetaba las características de buena comedia: ridiculizar al protagonista, pero dejándole una gran enseñanza. Entonces, ¿era necesaria una secuela? Al parecer no, pero la nostalgia últimamente ha estado vendiendo muy bien y no podían desaprovecharlo en plena crisis hollywoodense.

En esta ocasión regresan la mayoría o, por lo menos, los importantes, acompañados del mismo director y referencias y cameos que nos hacen suspirar.

En general, la cinta está bien, supieron darle algo digno a la trama y a la continuidad. El regreso de Andy a Runaway me parece justificado y la madurez de los personajes están bien detallados, ninguno pierde su esencia.

Sigo esto, porque el desarrollo a la primera mitad de la cinta, me parece un buen arranque, esta crítica a la tecnología y homenaje al periodismo de moda que da su brinco de lo impreso a lo digital, se siente orgánico. Al igual que la trama de Miranda Priestly, una estrella que se va apagando y como no les damos su mérito. Hay una escena en especial que se nota chistosa, pero que es más profunda de lo que parece y es la que tiene que ver con guardar los abrigos. Hablando de Miranda, se había especulado (estúpidamente) que tenis principios de amnesia o problemas de la vejez y nada de eso, al contrario, potencializan la personalidad de Miranda, haciéndola más ácida, que pasa de una Anna Wintour a una Joan Rivers.

Los personajes de Andy, Emily y Nigel maduran bastante bien, no se siente forzados, metidos con calzador o comienzan a caerte mal, no, creo que los guionistas aprovecharon todo eso y, a diferencia de otra secuelas tardías, parce que los realizadores si volvieron a ver la primera.

La cinta está plagada de detalles, easter eggs, referencias y cameos que ayudan a recordar con cariño la cinta de hace 20 años.

No toda la lentejuela de los vestidos brilla, pues a la mitad del clímax, la cinta se vuelve repetitiva, casi una calca de la anterior y es que vemos lo mismo, traiciones, peleas por los puestos corporativos y situaciones de esa índole, es como tener un dejavu. Y el final es desafortunado, porque todo se resuelve gracias a don dinero y magnífico poder femenino. No está mal, pero dale algo diferente, ya que si nos ponemos muy estrictos, la película es feminista, pero después pisa freno y al final vuelve a ser feminista. Tal vez se dieron cuenta que ya les quedaba poco tiempo y en friega aceleraron la trama.

Al final es una secuela digna, entretenida, bonita, nostálgica, pero que su segunda mitad no está al nivel de su desarrollo. Eso sí, escuchar la banda sonora en ,otra versión, durante la película, me hacía sonreír. Los fans la vamos a disfrutar, pero quizá no perdonar ciertas situaciones.
⭐⭐⭐

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