Súper Mario Galaxy
Director: Aaron Horvath y Michael Jelenic.
Llega la tan esperada secuela de la adaptación animada del bigotón fontanero y, como era de esperarse, es un bombardeo de luces y colores.
Es un acierto y un alivio, el hecho de que estén muy involucrados los ejecutivos de Nintendo, porque de esta manera se hacen buenas referencias y tratan con respeto a los personajes sin quitarles su esencia.
La animación, como la mayoría de los proyectos de esta productora, está decente, es muy colorida y las secuencias de acción están bien logradas.
El problema radica en que la casa productora Ilumination, bajita la mano, contagió algunos personajes con el síndrome de los Minions, con chistes bobos, absurdos y que dan más cringe que la comedia de a pastelazo. Entiendo que es una cinta para niños y este tipo de comedia funciona con ellos, pero seamos sinceros, creo que el target real de este tipo de producciones, deberían ser los adultos. Yo no quiero ver a un Mario que se quiere ver «cool» con una moto o que brinque y se mueva como si hubiera inhalado la caspa del diablo, lo que quiero ver son más referencias y una historia memorable.
Hablando del guion, no está mal, si te entretienes, el festín de cameos o referencias son muy reconfortantes para los treintañeros, pero si se parecen a las cinemáticas que presentan en los videojuegos, parece escenas pegadas con cinta adhesiva muy visible, además que la línea dramática lleva prisa, te quiere meter tans cosas, que no te da tiempo de apreciar. La trama es muy básica y nula de contexto, el bien contra el mal y ya, nada relevante o enriquecedor.
Al final es una secuela que tiene el mismo cometido de una montaña rusa, te emociona por segundo y al final se olvida. Como fan del videojuego la vas a disfrutar, pero si no lo eres, tal vez la sufras o te será indiferente.
⭐⭐1/2.






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