Producida por: Alejandro Gou.

Basada en la novela homónima de Roald Dahl. cuenta la historia de una niña con poderes de telequinesis, los cuales utiliza para acabar con la tiranía de Tronchatoro. La adaptación corre a cargo del libreto de Dennis Kelly y música de Tim Minchin.

Su primera adaptación en México, corre a cargo del reconocido productor, nacional e internacionalmente, Alejandro Gou. El cual tiene una basta experiencia en espectáculos, y esta producción no es la excepción.

Cómo adaptación funciona gracias a que es non réplica, lo cual quiere decir que se toma ciertas libertades, utilizando regionalismos mexicanos en su comedia. Aunque esto es casi imperceptible, ya que a mi parecer, se nota la esencia inglesa.

El espectáculo tiene toda la esencia de Gou, no solo es una obra, se acerca más a un show de vodevil que de un musical convencional. Dicho esto, en lo que a mí respecta, el musical tiene dos poderosas canciones: ‘When i grow up’ y ‘Revolting children’, que son conmovedoras e icónicas. Aquí pierde un poco de esto, pues la vuelven ostentosa, la llenan de imágenes y utilería que sirven, desafortunadamente, como distractor y si, aunque se ve llamativo, eclipsa lo lindo de los números musicales.

Un musical no es nada sin los actores que en este caso la mayoría cumple, algunos se ven más comprometidos con otros, a algunos les falta o están en su zona de confort. Sin lugar a dudas, los aplausos se los lleva Jaime Camil, demostrando su enorme talento y, de paso, cerrando ciertas bocas del escéptico público. Verónica Jaspeado y el ensamble en general, hacen un trabajo excelente, una siendo actriz de soporte y el otro un acompañamiento coral. María Elisa Gallegos lo hace muy bien, pero pienso que está en su zona de confort, es tan talentosa, que no se nota un es fuerzo, es un talento nato.

Desafortunadamente, en basto o nulo conocimiento, Ricardo Margaleff no da esos matices actorales que deberían, veo en él sus personajes anteriores, lo que no permite aprecias un señor Wormwood.

Desafortunadamente lo que falla más en la puesta en escena, es nuestra protagonista. Yo sé que es complejo el teatro para un adulto, para un niño el doble. En la función que fui me tocó ver a Rafaela y se le nota su iniciación, puesto que canta bien, pero es muy rígida en sus movimientos y sus diálogos parecen robóticos. Si aura es grisácea, tanto, que es opacada por todos e incluso por el ensamble y la escenografía. Esperemos que con el paso de las funciones, agarré algo de experiencia y empiece a soltarse.

Sin duda es una puesta en escena muy disfrutable para toda la familia y los amantes de este musical, y de otros, le gustará con creces.

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