Scream 7

¿Necesitábamos otra secuela? No y sigo insistiendo, está saga debió morir con su creador, o sea, con el director Wes Craven y quedarnos solo con las primeras cuatro.

La quinta (dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler gillett) fue una «reinvención», lo pongo entre comillas porque ellos creen que fue así y no, es pan con lo mismo.

En la sexta parte, repiten los mismos directores, pero ahora, convenientemente, agarramos maleta y nos mudamos a Nueva York, ¿para qué? No sé, puesto no aporta nada nuevo o innovador a la trama.

No conformes con ello, después de turbulento problemas de despidos de protagonistas y el abandono de los directores que desempolvaron la franquicia y la trajeron de nuevo, optan por pegar más en la nostalgia y tirar de nuevo a Neve Campbell, invitándola a fungir como productora y, de paso, traer al guionista y colocarlo en la silla del director, ¿qué podría salir mal? ¡Todo!

Y es que, ¿qué más pueden presentar en la saga? Si desde la segunda película, esto se convirtió, reitero, en capítulos de ‘Scooby- Doo’,  donde el único fin es saber la identidad del asesino y las motivaciones, porque los asesinatos ya se notan muy desesperados por querer «impactar».

Dicho lo anterior, esta cinta peca en todo sentido, pero lo curioso es que no es nuevo, son los mismos errores, las mismas incongruencias, los mismos clichés del género y las mismas secuencias. Eso sí, aquí nuestro villano, Ghostface, es más poderoso y aguantador, porque soporta hasta lo que no.

Entrando de lleno a la trama, no hay mucho que explicar, Sidney Prescott consolidándose como scream quenn, solo que ahora tiene familia y tiene que protegerla. Sinceramente, el regreso de los gemelos y Gale es de lo más innecesario, ¿para qué regresan? No sé, es que realmente no aportan nada a la trama, hasta da pena ajena su participación.

Del elenco restante, que son más una calca de los personajes genéricos de todas películas de la saga, solo están para ser el saco de boxeo de Ghostface.

Kevin Williamson, cómo guionista, utiliza el recurso actual de la IA, para dar madrazos nostálgicos metidos con calzador y que, nuevamente, no aportan nada. Quizá si se trasladará a la televisión, como serie, podría dar una bocanada de aire fresco, pero soy escéptico.

Kevin Williamson cómo director, no decepciona del todo, pues se nota el amor a la saga y a su amigo fallecido, porque se refleja en las escenas, mete mucha tensión de la vieja escuela, muy a lo Carpenter, a lo Darabont e incluso muy a lo Craven. En ese aspecto sí logra algo, pero no lo suficiente.

Para terminar, si hablamos de interpretaciones, no sobresalen, pues son personajes de instructivo y literalmente son personajes repetitivos, como aquellos que vimos hace 30 años.

Al final es una película desafortunada, fallida e innecesaria. Una saga que está envejeciendo mal y que su característica principal se está volviendo inverosímil. Y por si se lo pregunta, ¿estamos ante la peor de la saga? Si.
⭐1/2

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